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BENALÚA Más centro y menos barrio
Seccion Informacion General - Benalua en la Prensa

La impunidad urbanística de finales del siglo pasado acabó con la fisonomía de una de las barriadas más -alicantinas-
22/3/2010
 
¿Qué hay más alicantino que Benalúa? Según sus vecinos, nada. Es difícil encontrar en la ciudad una zona más orgullosa de su origen, aunque no hay quien reconozca en el caos arquitectónico actual el barrio creado en 1884 con criterios modélicos, con sus casas de dos plantas con balcones, rejas y persianas exteriores, sus árboles en todas las calles, sus chalés y sus jardines, que según los más viejos, eran la envidia del resto de Alicante. Aunque se conserva el trazado de sus manzanas, rectangulares, con sus calles de 15 metros de anchura, de los viejos chalés no hay restos y de las casas originales quedan unas veinte, y algunas hechas un asco, embutidas entre los edificios, cada uno de su padre y de su madre, que conforman ahora el barrio, entre un tráfico infernal y apenas señas de identidad. "Somos una parte más del centro, esto ya no parece un barrio" dice José Casanova, un vecino de 70 años que vive aquí desde que tenía tres, y que se queja del estado actual de la zona poniendo como ejemplo las obras de remodelación de la plaza "que no avanzan". Una plaza, por cierto, que tampoco tienen nada que ver con la antigua, "que era muy bonita, con el viejo templete y una replaceta en medio donde hacían bailes". Ahora hay otro templete, "pero éste es más feo y además no le dan uso para nada. Ahí está, muriéndose de risa". Les queda eso sí el quiosco de Fermín, en la esquina, un eucaliptus, un ficus y otros dos árboles que las obras han respetado "porque los demás árboles los quitaron y plantaron otros nuevos", señala José. Cines y playa José y su mujer Mari Ángeles recuerdan cuando en Benalúa había dos sociedades culturales "el Casino y la Peña", y hasta cinco cines, "el salón Granados y el Roxi y otros tres de verano". No pueden recordar, porque desapareció en un incendio a principios de siglo, el teatro Polo, ubicado donde ahora está el colegio, ni el teatrillo Campoamor, pero el barrio disfrutó de una actividad cultural envidiable a principios del siglo XX. Hasta tenían playa. "Cuando éramos jóvenes íbamos a nuestra playa. La llamábamos el cagaero porque estaba sin arreglar, pero había hasta casetas de madera" cuenta José. El barrio, pese a su cercanía, vive de espaldas al mar, la zona industrial portuaria de la entrada sur de la ciudad le separa de la costa y, a no ser desde un balcón, apenas se vislumbra el mar. Se quejan de la falta de dotaciones, de que ya no hay quien reconozca la zona, de que antes era todo más bonito, pero ni una de las personas con las que hemos hablado se iría a otra parte. A los vecinos de Benalúa les gusta la vida aquí. "Está muy cerca de todo y tiene mucha vida". Efectivamente. Es jueves, día de mercadillo, y el barrio pega un trueno. En la plaza un montón de niños juegan en los columpios y decenas de personas transitan con bolsas en la mano y con el carro de la compra lleno de fruta y verdura. Como la plaza está medio vallada por las obras que está llevando a cabo el Ayuntamiento, los vecinos se tienen que concentrar en los bancos de los alrededores del quiosco y de los juegos infantiles. "Yo no me iría a ningún otro sitio" dice la hija de Carmen, que lleva 52 años en el barrio y que asegura que le encanta. "Tenemos cerca Renfe, la Estación de Autobuses, el Corte Inglés, los juzgados, nuestro mercado, el mercadillo y un montón de tiendas con lo que apenas tenemos que movernos para lo que necesitamos, pero al mismo tiempo nos conocemos todos, por lo menos la gente que llevamos mucho tiempo aquí, y da gusto salir y hablar con las vecinas". En Benalúa, de hecho, todavía salen los vecinos a la puerta en verano a tomar el fresco como se ha hecho toda la vida "aunque ahora ya no dejemos las puertas abiertas", cuenta Manolo, un futbolista jubilado que jugó nueve años en el Alicante y que, como no podía ser menos, reivindica un campo de fútbol para el barrio "porque no hay instalaciones deportivas y los niños tienen que ir a jugar al fútbol al solar del ficus". El ficus El solar del ficus. Hay que entender lo que siente el barrio hacia el ficus de la calle San Agatángelo, donde estuvo en el pasado el tribunal de menores. Ahora es un solar donde reina este árbol centenario "más grande que los de Canalejas" dicen, y que se ha convertido en una seña de identidad del barrio. A falta de centro social, el solar del ficus y la plaza son los lugares de reunión de los vecinos. Allí hacen sus cenas de sobaquillo, sus fiestas de carnaval, los niños juegan al fútbol e incluso proyectan cine en verano sobre una medianera del edificio colindante. Y allí, en una caseta parecida a las de las obras tiene sus dependencias la asociación de vecinos del barrio. A la presidenta, Ana Baeza, se le llena la boca hablando del ficus y de la lucha del barrio para que no lo talen cuando levanten en el solar el centro social y el centro de salud reivindicado por el barrio, ya que ahora tienen que ir al de Babel "donde hay que hacer unas colas larguísimas". Y es que Benalúa los pide a gritos. Casi diez mil vecinos y sin centro de ancianos ni de jóvenes. ¿Dónde se reúnen entonces los mayores? "Aquí en la plaza, o en los bares. No hay nada más". Lo mejor, la gente En uno de esos bares está detrás de la barra Juan "el manitas", que nos saluda con sus enormes manos -de ahí el mote-, y que se queja de las falta de atención hacia el barrio. Le duele especialmente los diez años que llevan los niños en los barracones del colegio. "Con lo que ha sido Benalúa y que estemos así". A él le va bien en su pequeño bar donde se conocen todos y en el que sirven unos riñones y un hígado "de los de antes". "¿Lo mejor de aquí?, la gente", dice Juan mientras pone una cerveza delante de la rastra de décimos de lotería colgados de las tabla de madera donde tiene las bebidas. "Aquí sigue habiendo ambiente de barrio aunque no se note mucho por fuera. También está bien vivir en el centro y además somos los más antiguos de Alicante". Mientras hablamos, en una de las paredes del bar cuelgan unos carteles de apoyo al Hércules que ha hecho José Luis, otro vecino y que reparte entre los comercios de de la zona. "Herculanos a muerte", dice uno de los clientes. ¿El futuro? Ahí está pendiente el desarrollo de la llamada "milla de oro" en Benalúa Sur, pero dada la crisis actual, parece que habrá que esperar a tiempos mejores. De Óscar Esplá a Gabriel Miró En Benalúa no pueden quejarse de no haber parido o acogido a alicantinos ilustres, muchos de ellos vinculados al viejo Ateneo Senabrino que, según el grupo Alicante Vivo, llegó a ubicarse en la casa de Gabriel Miró, situada entre la calle Foglietti con Pérez Medina. Gastón Castelló, el artista Remigio Soler, Figueras Pacheco, Gabriel Miró, Oscar Esplá, o la propia alcaldesa, Sonia Castedo, nacieron o vivieron en en barrio. El propio nombre del barrio alude a uno de estos alicantinos ilustres, José Carlos Aguilera, el marqués de Benalúa, presidente de honor del grupo "Los diez amigos" que en 1887 crearon una empresa para construir 208 casas en la zona de las que, por cierto, apenas quedan una veintena en pie.
 
Fuente: Informacion - Alicante
 
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